La Organización Mundial de la Salud con el apoyo de la WAS produjo un documento técnico primero basado en el trabajo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Este documento hace recomendaciones para la acción en materia de promoción de la salud sexual. Hoy en día se consideran igual de importantes la salud mental, la salud fisica y la salud sexual.
¿Qué es la salud sexual?
Ya hay un consenso de definición a nivel mundial. Es un estado físico, emocional, mental y social del bienestar relacionado con la sexualidad. No es solo la ausencia de enfermedad, disfunción o discapacidad. La salud sexual requiere una actitud positiva y respetuosa a la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias seguras y placenteras, libres de coerción, discriminación o violencia. Para lograr la salud sexual, y mantenerla, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos.
¿Qué es la sexualidad?
Se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser humano, basada en el sexo, incluye a las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva, el amor y la reproducción.
En este documento quedan aclarados y acordados los conceptos de sexo, identidad sexual, orientación sexual, identidad de género, y nos ayudan a entender la diversidad de formas de ser, de expresarse, de identificarse, de las combinaciones entre ellas reflejo de la natural y sana diversidad de los seres humanos referente a la sexualidad.El tener un cuerpo de macho o hembra, ser hombre o mujer, expresar lo masculino o femenino encuentra toda la gama de combinaciones y tonalidades.
Dentro de esta diversidad sexual hay por supuesto diversidad de personalidades, y de caracteres.
Cuando hablamos de derechos sexuales, estos derechos incluyen el derecho de elegir a la pareja, el respeto a la integridad de la persona, el derecho a la educación en la sexualidad basada en información científica, el de tener una vida placentera, satisfactoria y segura en sus relaciones.
La homofobia como odio equiparable al racismo, al antisemitismo, a la xenofobia, atenta directamente a estos derechos básicos. Esa homofobia la hemos aprendido muy bien, en los chistes, en las palabras que hacen caricatura, burla, que reflejan la violencia del machismo y una pretendida superioridad y dominación de la heterosexualidad, o retratando la diversidad de orientaciones e identidades como una amenaza, una vergüenza, una tragedia. Sin proponérnoslo, somos cómplices de un gran abuso emocional, estamos promoviendo el terror no muy lejano al nazismo y la inquisición. Nosotros estamos decididos a que esto no continúe.
Hoy como nunca, después de avalanchas de estudios, investigaciones, teorías, sabemos que: Ni la orientación sexual homosexual o bisexual, son una enfermedad, no se eligen, no se “pegan”, no hacen en si daño a las personas o a la sociedad. Se refieren simplemente a con quien quiero establecer una pareja. No están peleadas con el deseo de formar parte de una familia o tener hijos. Es la homofobia, la transfobia la que engendra violencia, terror, miedo, paranoia. Este es el problema con el que debemos luchar, empezando por reconocer la diversidad, que es a presidentes como el de Irán, a ciudades y familias les es conveniente hacer como que no existe ese gigantesco “elefante color arcoiris”. Y cada vez verificamos mas que la transexualidad y el transgenerismo son un tema igual.
Aunque en muchos países hay cambios fundamentales en las leyes y el reconocimiento de los derechos humanos de las personas del colectivo LGTB, aun nos falta vencer el origen de la homofobia que se da en el núcleo básico de la sociedad: la familia, donde por definición debería imperar el amor incondicional, el sentimiento de unión y apoyo, de la gente con quien mas se cuenta, la que nos cuidó desde que nacimos o fuimos adoptados.
En el fondo estamos hablando de historias de vida, por eso los testimonios de madres y padres con hijos gays y lesbianas, madres y padres lesbianas y gays son tan poderosos e importantes, y tienen un efecto más profundo y rápido de sensibilizar a la realidad. Estas familias que han vencido el miedo, el tabú, y están educando y sensibilizando a otros.
Dejemos de tener miedo de lo que hay que celebrar y apreciar y de lo que no hay nada que hacer al respecto mas que dejarlo ser, aprendamos a cuidarnos de la violencia, a combatir la injusticia y la pobreza, el medio ambiente. Por eso es tan importante la promoción de la educación y la cultura de la sexualidad basada en conocimiento científico, teniendo como valores fundamentales el respeto a los derechos humanos que incluyen los derechos sexuales desde la más tierna edad, adecuada a cada nivel.
Los niños y niñas aprecian cuando no se les engaña. Ojalá lleguemos al momento en que podamos transmitirle a los hijos: yo no te voy a decir cual debe ser tu orientación o identidad sexual, u me lo vas a compartir cuando gustes, yo te voy a querer siempre. Yo quiero que seas feliz, que ames la vida y la disfrutes. Eso es la sexualidad, son historias de vida. Vemos en este sentido el inmenso poder que tienen las madres y los padres, de acompañarlos, ayudarlos a enfrentar las dificultades de la vida, a tener mas autoestima, a atener sentido de vida, salud en toda la exención de la palabra, finalmente a ser mas felices.
Eso no tiene que ver con ideología, doctrina, de la misma manera que no cuestionamos el que la Tierra no es plana, que no es el centro del Universo, que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, que la Luna no es de queso. Por eso es interés del Estado, quien tiene la obligación de cuidar la integridad de todos sus habitantes, por eso es de interés nacional y mundial.